
¿Cómo influye el diseño del mobiliario y el espacio en la creación de vínculos comunitarios?
El diseño del mobiliario y del espacio influye directamente en la manera en que las personas utilizan la biblioteca y se relacionan entre sí. Los espacios no son neutros: pueden favorecer el encuentro, la conversación, el aprendizaje compartido y la participación comunitaria o, por el contrario, generar aislamiento, rigidez y barreras de uso.
Un mobiliario flexible, cómodo y accesible, combinado con espacios polivalentes y fácilmente configurables, permite que personas de diferentes edades, capacidades e intereses compartan actividades y permanezcan en la biblioteca durante más tiempo. Del mismo modo, la existencia de zonas diferenciadas para el trabajo colaborativo, la lectura, la conversación o el descanso favorece que cada persona encuentre un lugar donde sentirse cómoda sin interferir en los usos de los demás.
Desde la perspectiva de la accesibilidad universal, el diseño también condiciona quién puede participar. Recorridos amplios, una distribución comprensible del espacio y un mobiliario accesible y diverso que facilite la interacción, permiten que las personas con discapacidad, las personas mayores o las familias con niños pequeños formen parte de la vida cotidiana de la biblioteca en igualdad de condiciones.
Una biblioteca bien diseñada favorece la creación de comunidad porque facilita el encuentro, la permanencia, la participación y el sentimiento de pertenencia.
¿Cómo gestionar la diversidad de valores en una comunidad cada vez más polarizada desde el espacio bibliotecario?
Entendiendo la diversidad de valores como la convivencia de personas con diferentes creencias, sensibilidades, experiencias, referencias culturales, capacidades y formas de entender la sociedad, la biblioteca no debe aspirar a eliminar esas diferencias, sino a crear las condiciones para que puedan convivir desde el respeto mutuo y la participación de todas las personas.
Para lograrlo no basta con un diseño físico adecuado. Es necesario integrar la accesibilidad universal en la gestión cotidiana de la biblioteca mediante una política clara de convivencia, un personal formado en atención inclusiva, una programación cultural accesible y una colección que ofrezca recursos y materiales en diferentes formatos, niveles de lectura y sistemas de acceso, de manera que todas las personas puedan acceder a la información, la lectura y la cultura en función de sus capacidades y necesidades.
Cuando el espacio, la comunicación, los servicios y las actividades se diseñan pensando en toda la ciudadanía, disminuyen las barreras que dificultan la participación y se favorece el encuentro entre personas con trayectorias y realidades diferentes. La accesibilidad deja entonces de ser una cuestión exclusivamente técnica para convertirse en una herramienta de cohesión social.
La biblioteca no tiene la misión de resolver la polarización social, pero sí puede contribuir a fortalecer la comunidad ofreciendo un entorno seguro, acogedor e inclusivo, donde el acceso al conocimiento, el diálogo y el respeto favorezcan el entendimiento entre personas diversas.
¿Qué esperas de las XXIII Jornadas Bibliotecarias de Andalucía?
Espero salir con más preguntas que respuestas. Siempre he pensado que el valor de unas jornadas no está solo en las ponencias, sino en las conversaciones que surgen entre profesionales con experiencias muy diferentes. Me gustaría descubrir proyectos inspiradores, intercambiar ideas sobre accesibilidad e inclusión y volver con nuevas perspectivas que puedan aplicarse a las bibliotecas en las que trabajamos. Si además conseguimos fortalecer la red de colaboración entre profesionales, el objetivo estará más que cumplido.
¿Qué opinión te merece el trabajo de la AAB en favor de la profesión?
Creo que la AAB desempeña un papel fundamental en la promoción y fortalecimiento de la profesión bibliotecaria. No solo impulsa espacios de encuentro como estas jornadas, sino que también contribuye a la formación continua, al intercambio de experiencias y a la difusión de buenas prácticas entre profesionales.
Ayudan a generar comunidad profesional, favorecen la reflexión sobre el presente y el futuro de las bibliotecas y dan visibilidad a iniciativas que pueden servir de inspiración a otros profesionales.
Valoro especialmente que incorporen a su programa temas como la accesibilidad, la inclusión o la innovación, porque son cuestiones que ya no pueden entenderse como complementarias, sino como parte esencial de una biblioteca pública comprometida con el servicio a toda la ciudadanía.