
¿Qué necesidades legislativas urgentes tiene el cuerpo de bibliotecarios en Andalucía?
En mi opinión hay tres aspectos muy urgentes: en primer lugar, actualizar el marco normativo, además hay que adaptar los servicios a la innovación tecnológica y por último reforzar la profesionalización del personal local.
Aunque la Ley 16/2003 del Sistema Andaluz de Bibliotecas y Centros de Documentación sigue siendo la norma básica, resulta necesario actualizar su desarrollo reglamentario para responder a la realidad actual.
Las principales necesidades serían:
• Aprobar y desarrollar un nuevo Reglamento Bibliotecario Andaluz, que concrete las obligaciones de las administraciones, los estándares de calidad y las condiciones mínimas del servicio. La Junta ha anunciado un nuevo reglamento que desarrollará la Ley de 2003 y que esperamos que entre pronto en vigor porque es muy necesario.
• Regular con mayor precisión las plantillas y categorías profesionales, estableciendo perfiles, titulaciones, funciones, ratios de personal y niveles técnicos adecuados para cada tipo de biblioteca.
• Evitar la precariedad y la falta de estabilidad laboral, especialmente en bibliotecas municipales. Las plazas deberían aparecer correctamente catalogadas en las relaciones de puestos de trabajo, con una categoría y retribución acordes con las funciones desempeñadas.
• Definir estándares mínimos comunes sobre horarios, colecciones, accesibilidad, equipamiento tecnológico, servicios digitales y atención a municipios pequeños y zonas rurales.
• Actualizar la coordinación entre Junta, diputaciones y ayuntamientos, aclarando las responsabilidades de cada administración y garantizando una financiación suficiente.
• Regular los nuevos servicios digitales, incluyendo préstamo electrónico, preservación digital, protección de datos, propiedad intelectual, inteligencia artificial y accesibilidad web.
• Reforzar la planificación y la evaluación, mediante un Mapa Bibliotecario Andaluz, estadísticas homogéneas e indicadores de impacto social. El futuro reglamento deberá tener un mapa que permita comparar la situación de cada centro con unos estándares comunes.
• Fortalecer el Consejo Andaluz de Bibliotecas y Centros de Documentación como órgano real de coordinación, asesoramiento y participación profesional. La Ley atribuye a la Administración autonómica funciones como establecer perfiles profesionales, promover la formación permanente y coordinar las redes bibliotecarias.
En síntesis, la prioridad legislativa no sería solo aprobar nuevas normas, sino hacer
que los derechos reconocidos por la Ley se traduzcan en servicios homogéneos y
profesionales en todos los municipios.
¿Cómo afecta la incorporación de innovación en los servicios
bibliotecarios andaluces?
La incorporación de innovación está transformando la biblioteca: deja de ser únicamente un lugar de conservación y préstamo para convertirse en un espacio de acceso al conocimiento, aprendizaje, participación y sobre todo lo que buscamos es hacer comunidad.
Podemos señalar los siguientes efectos positivos:
• Mejor acceso a la información, mediante catálogos en línea, recursos electrónicos, préstamo digital y servicios a distancia.
• Mayor personalización, gracias al análisis de datos sobre uso de colecciones, actividades y perfiles de usuarios.
• Reducción de la brecha digital, mediante alfabetización informacional, talleres tecnológicos y acompañamiento a personas con dificultades para realizar trámites electrónicos.
• Más cooperación entre bibliotecas, ya que las plataformas compartidas permiten intercambiar experiencias, resolver problemas y difundir proyectos.
• Nuevos servicios culturales y educativos, como clubes de lectura virtuales, creación de contenidos digitales, podcast, exposiciones digitales y
programas de formación.
• Mayor inclusión y accesibilidad, si se incorporan recursos adaptados, lectura fácil, audiolibros, tecnologías de apoyo y servicios para personas
mayores o con discapacidad.
• Mejor conservación y difusión del patrimonio, mediante digitalización, repositorios institucionales y preservación de documentos electrónicos.
Pero no todo son ventajas, la innovación también plantea algunos riesgos:
• Puede aumentar la desigualdad si no se garantiza conexión, dispositivos y apoyo presencial.
• Exige formación continua y puede generar sobrecarga si se incorporan tecnologías sin reorganizar las tareas.
• La inteligencia artificial requiere criterios éticos, protección de datos, transparencia y supervisión profesional.
• No toda innovación consiste en comprar tecnología: debe resolver una necesidad real de la ciudadanía y evaluarse mediante resultados.
Por tanto, la innovación debe entenderse como una herramienta al servicio de la
misión bibliotecaria. Por ejemplo, implantar un chatbot puede mejorar la atención a
preguntas sencillas, pero no sustituye la orientación personalizada del bibliotecario
en una búsqueda compleja.
¿Qué estrategias de mejoras profesionales se proponen para el personal
de la administración local?
Las estrategias de mejora profesional del personal bibliotecario de la Administración
local deberían centrarse, en primer lugar, en una adecuada planificación de las
plantillas. Es necesario crear puestos específicos de auxiliar, técnico medio y técnico
superior, con funciones claramente definidas y una clasificación profesional acorde
con la responsabilidad del puesto.
También resulta fundamental avanzar en la profesionalización y la estabilidad
laboral. Para ello, deben reducirse la temporalidad y la externalización de servicios
estructurales, consolidarse las plazas necesarias y exigirse una formación
bibliotecaria adecuada. La categoría profesional y las retribuciones deberían
corresponderse con las tareas efectivamente desempeñadas.
Otra estrategia prioritaria es establecer planes de formación continua. Estos planes
deberían incluir competencias digitales, gestión de recursos electrónicos, inteligencia
artificial, protección de datos, accesibilidad, inclusión social, animación lectora,
evaluación de servicios y atención a colectivos vulnerables. La formación debería
ofrecerse en modalidades presenciales y en línea para facilitar la participación del
personal de municipios pequeños.
Asimismo, sería conveniente crear comunidades de práctica y redes profesionales
que permitan compartir experiencias, recursos y soluciones entre bibliotecas
municipales. Estas redes favorecerían la cooperación y evitarían que cada biblioteca
tenga que afrontar de forma aislada problemas relacionados con la digitalización, la
programación cultural o la atención a nuevos perfiles de usuarios.
También se propone implantar sistemas de mentoría y transferencia de
conocimiento. El personal con mayor experiencia podría acompañar a las nuevas
incorporaciones y facilitar el relevo generacional, especialmente en aspectos
relacionados con la organización de colecciones, la gestión municipal, la atención al
público y la planificación de actividades.
La evaluación del desempeño debe orientarse a la mejora del servicio, no únicamente
al control del trabajador. Para ello, pueden utilizarse indicadores relacionados con el
uso de las colecciones, la participación en actividades, la satisfacción de los usuarios,
la inclusión de colectivos vulnerables y el impacto social de la biblioteca.
Otra medida importante sería reconocer la carrera profesional. La especialización, la
formación acreditada, la participación en proyectos de innovación y la colaboración
en redes bibliotecarias deberían tenerse en cuenta para la promoción y el desarrollo
profesional.
Finalmente, es necesario fomentar el trabajo interdisciplinar dentro de los
ayuntamientos. Las bibliotecas deberían colaborar con las áreas municipales de
cultura, educación, servicios sociales, igualdad, juventud y participación ciudadana.
En los municipios pequeños, esta cooperación puede complementarse con el apoyo
técnico de las diputaciones y de las bibliotecas provinciales.
En conjunto, estas medidas permitirían contar con un personal más estable,
cualificado y preparado para afrontar la transformación digital, las nuevas
necesidades sociales y la evolución de los servicios públicos. La formación continua y
el desarrollo de competencias profesionales forman parte de las líneas estratégicas
del Instituto Andaluz de Administración Pública para modernizar la Administración.
Además, el IAAP dispone de instrumentos de formación para el personal público y de
subvenciones FEDAP destinadas a financiar planes formativos de las entidades
locales andaluzas.
El principal reto de las bibliotecas públicas andaluzas no es únicamente
tecnológico, sino institucional y profesional. Necesitamos un marco legislativo
actualizado, servicios capaces de incorporar innovación con sentido y
profesionales reconocidos, formados y preparados para asumir las nuevas
funciones de la biblioteca pública.
No puede existir innovación sostenible sin profesionales suficientes, estables y
adecuadamente cualificados