ENTREVISTAS 23JBA: Pablo Parra Valero

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¿Cómo se trasladan los valores de comunidad del espacio físico al entorno virtual de la biblioteca?

En principio, los valores de comunidad del espacio físico pueden trasladarse al entorno virtual manteniendo los mismos principios de inclusión, participación, confianza y sentido de pertenencia, pero adaptándolos a las posibilidades del entorno digital. Lo que sucede es que en este tránsito a lo virtual, en general, veo que hay una pérdida de valores de mucho más básicos como el esfuerzo, la honradez y la ética. Quizá es una cuestión generacional o una percepción mía pero creo que estamos en una sociedad donde los avances tecnológicos están afectando a las relaciones personales y generando demasiada dependencia con el espacio virtual. Algunos estudios recientes, por ejemplo, revelan que los estudiantes sienten miedo o ansiedad ante el hecho de no tener acceso a herramientas  de IA para realizar las tareas educativas. Quizá dentro de no mucho tiempo haya que plantearse la pregunta inversa, es decir ¿cómo volver a recuperar los valores de comunidad del espacio físico?    

 

¿Qué métricas existen para demostrar el valor social (ROI social) de una biblioteca ante las partidas presupuestarias de los organismos que las financian?

En 2016 el Estudio de impacto socioeconómico de las Bibliotecas en la Comunidad Foral de Navarra estableció un indicador sobre esta cuestión con el objetivo de describir el peso que, en términos económicos, supone el gasto en bibliotecas sobre el conjunto del gasto de las administraciones, si bien en los documentos de trabajo se indica que tal vez sería más significativo utilizar el presupuesto de las áreas de cultura o educación. Posteriormente e inspirado en este modelo, el Estudio de Valor Económico y Social del Sistema de Bibliotecas Públicas de Medellín aplicó el método del Retorno Social de la Inversión (SROI), comparando el valor económico de los servicios que los ciudadanos reciben gratuitamente con la inversión pública destinada a ofrecerlos. Ahora mismo, creo que son las dos grandes referencias.

 

¿Qué esperas de las XXIII Jornadas Bibliotecarias de Andalucía?

Hace tres años tuve la oportunidad de participar en las VI Jornadas Técnicas de Bibliotecas pero fue un evento online, así que me apetece mucho ver in situ como trabaja la Asociación Andaluza de Bibliotecarios, a sus socios, conocer nuevas experiencias y proyectos, reencontrarme con algunas personas y hacer nuevos contactos. En definitiva, vivir la experiencia real de este gran acontecimiento en una ciudad maravillosa.

 

¿Qué opinión te merece el trabajo de la AAB en favor de la profesión?

Magnífica. Muy cerca de cumplir medio siglo de historia, creo que sigue evolucionando e innovando en lo que hace. Me gustaría destacar dos de las acciones que ha puesto en marcha y que me encantan puesto que ayudan a visibilizar la profesión y el trabajo de las personas que lo ejercen. Una, es la creación del Grupo de Trabajo de Biblioteca Social, y la otra el Premio AAB a la Mejor Iniciativa Bibliotecaria.

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